Estamos solitas en casa y ayer tuvimos tarde de chicas. Isabel se la pasó dibujando, haciendo deberes y contándome confidencias.
Después tocaban baños, con lavados de cabeza incluidos. ¡Qué pesadita puede ser una niña amorosa!
Cuatro años, CUATRO, llevo lavándole la cabeza y pocas han sido las veces que hemos tenido un momento así en paz. Sin llantos, sin gritos. ¿Cuándo dejará de llorar por esto?
Jaime está en casa con nosotras (aún le admitimos en el equipo de las chicas, como es pequeño...). Ni una lágrima oiga, ni media. Él, cuando llora, lo hace porque no quiere salir del baño y dejar de chapotear con el agua.
Promesas, explicaciones y por fin un premio: si dejas de llorar te pinto las uñas y nos las despintamos cuando vayamos al cole. Mano de santo, señora. No hay niña que se resista a una buena laca de uñas, y si es rosa fuerte mejor.
Tan contenta. Ha dormido toda la noche con las manos cogiditas, como si fueran un tesoro. Y nada más abrir un ojo se las ha mirado, me ha sonreído y me ha dado un gran abrazo: ¡qué bonitas, mamá, qué bonitas!
- Ale, a desayunar, que nos tenemos que vestir para ir a ver a los abuelos, las tías y a las primas. ¡Y les voy a enseñar mis uñas!, eso, aunque las uñas se ven perfectamente.
3 mar 2012
2 mar 2012
Regalos de bebé
Hace un par de días estuve cosiendo unas bolsitas para la merienda de los niños. Lo cierto es que tenía tres en tonos azules y ninguna en rosa, color favorito de Isabel. Me decidí a hacerle una con un poco de tela de vichy que tenía de aquel viaje en globo que hice.
¿Quedaron bonitas verdad?
Después de coserlas pensé que era un buen regalo para cualquier bebé niña de las muchas que en los últimos meses han nacido a mi alrededor, así que voilà, ¡ya tengo un regalo genial, de bajo presupuesto!
Éste ya está entregado, su destinataria fue Alicia, la hija de una buena amiga que ha tenido una hermanita hace escasos dos meses. Y como a las hermanas mayores no se las suele regalar... pues yo fui así de original.
Mientras cosía las bolsitas, (perfectas para la merienda, los aseos del cole, llevar la ropa interior en una maleta o cualquier pijada ideal que se te ocurra) Isabelilla que estaba a mi lado, ansiosa por que terminara la suya, me contaba confidencias del cole. En ese rato me enteré que a Laura la tiene tachada como amiga, porque no quiere jugar con ella, y a Iria también, TA CHA DAS, mamá, están TACHADAS. En ese momento me dio un poco de pena pensar que no tenía amigas, o que nadie quería jugar con ella en el recreo, pero rápidamente cambié de idea:
Me enteré de que es amiga de Martina Sáchez, de la clase de Lourdes, y de la Martina de su clase, de Hugo Lora y Hugo Robles, de Marta la Encina y de nosécuantos más. Que otra Marta de su clase se había dado un beso con Aarón... y que quería la bolsa para llevar comida al cole y comerla a escondidas con sus amigas en un sitio secreto, que está bajo tierra !! Menuda imaginación.
Lo cierto es que sale tan pronto del colegio que ni media mañana, ni meriendas, utilizaremos la bolsita para primavera, cuando hagan la merienda en el jardín, si es que me acuerdo de sacarlas del cajón donde están metidas.
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