11 dic. 2011

Un globo



Hace unos días tuve la posibilidad de hacer un viaje especial. Volar en globo por Madrid, de la mano del agua más pura de todas las aguas minerales, NUMEN. Si aún no la conocéis... acabaréis conociéndola. Fue espectacular.

Si no lo habéis hecho nunca es una experiencia que merece la pena. Es un vuelo suave, te sientes como una pequeña ninfa que revolotea curiosa por encima de todas las casitas de muñecas que bajo los pies están ajenas a esa agradable sensación.

Cuando llegué a casa les conté mi viaje a los niños. A-lu-ci-na-ron. ¡También queremos un globo! Como la cosa está como está, no para grandes dispendios, les compramos unos globos y tan contentos.  Y digo yo, si quieres ver a un niño feliz, regálale un globo. El mejor momento, la despedida, cuando antes de ir a la cama los sueltan para verlos volar.
Aquí os dejo mi particular vista del viaje. Espero que algún día pueda volar con ellos en un globo de verdad.

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