Los Alpes día 5:
Amaneció nublado, pero a lo largo del día ha ido despejando y hemos disfrutado de otra jornada soleada. Hoy los niños han experimentado lo que es el viento en lo alto de la montaña. Jaime el pobre estaba muerto de miedo. Hasta que lo ha comprendido...hasta que ha comprendido que el viento no hace nada salvo dar frío y hacer ruido... Hemos estado bajando todas las pistas que se nos ocurrían y la verdad que no se nos ha dado nada mal. Como ya sabéis no tengo chispa y además me cuesta seguir las indicaciones de Alvaro para que mejore mi esquí, voy lenta, pierdo el equilibrio cuando hay bañeras y carezco de estilo. Pero aun así, yo disfruto bajando con toda mi familia. Y todos conmigo, que esperan mi llegada( sobretodo los niños) con ansia para ver si al final me caigo o arraso a alguien.
Hoy hemos picado en un restaurante precioso, en lo mas alto, como siempre se pelearon por quien se sentaría al lado de su padre, por sentarse conmigo ninguno se pelea, y les estaba haciendo esta apreciación cuando Jaime suelta, muy serio:
" mamá, tu no eres la mejor madre del mundo" , mira, oye, de piedra, y al unísono se han empezado todos a reír.
"Ah! No? Y quién entonces?"
"Pues Maria!"
"Y después de Maria?"
"Bueno , después de Maria, tu"
No me ha dejado nada tranquila pprque se han peleado un ratito mas hasta que han llegado las bebidas.
En ese restaurante, de vistas espectaculares, nos hemos hecho las fotos que tanto os he prometido, la verdad, me ha quedado un look muy de los 70 que me encanta.
13 abr 2017
Los Alpes día cinco
12 abr 2017
Los Alpes día cuatro
Un día radiante, una familia entusiasmada, hermanos que no se pelean nada mas levantarse, madres que estrenan conjunto de deporte, padres que valen más que su peso en oro, niños que no se quejan... Otro día redondo para la colección de esta semana santa.
Alguno puede pensar que aquí en las montañas se vive menos la semana santa, se equivoca, en esta familia vamos en procesión, yo me maravillo constantemente con todo lo que veo, ya sean las cimas que rascan el cielo, o a mis hijos esquiar, y cómo no!, encomiendo cada bajada para que todos lleguemos sin sobresaltos.
Os contaré un secreto: me dice mi marido que me falta chispa, no sabe bien qué es, ese algo que te ayuda a reaccionar cuando en mitad de la pista hay un desequilibrio... Ay! Si el supiera... ( pienso para mi adentros) y claro el sabe que no soy deportista, que la última bajada de hoy, siempre a la cola, siempre la última, la he hecho por cumplir la palabra que les había dado a las 10 de la mañana, pero siete horas después estaba yo para que me llevaran en moto de nieve, derrengada. Mis piernas no daban mas de sí.
Y creo que no era la única. Ha sido acabar de esquiar y comenzar los llantos, las peleas, el cansancio se ha asentado entre nosotros y ahí, junto a cada uno de nosotros nos ha ido susurrando molestias. Nada de extrañar, aunque la verdad, yo a D. cansancio le hubiera invitado a varios refrescos en mitad de la última bajada. Hasta Isabel, que normalmente es doña quejas, hoy ha bajado de cine hasta el final. Hoy la peor,yo.