24 mar 2014

De nuevo una gran aventura

Hola a todos los que me leéis cuando escribo en este blog que tengo algo abandonado, más que nada porque mi cabeza está en mil sitios a la vez y el blog no esta en mi prioridades.
Ahora volverá a estarlo, porque de nuevo ponemos en marcha una nueva aventura, esta vez europea. Si, nos mudamos a Alemania. 
La cosa ha ido muy rápido, en tres semanas teníamos firmado el contrato y encontrado una casa, claro que antes nos rechazaron en una casita que pintaba ideal por tener tres hijos!! Os lo podéis creer, pues yo si. 
Gracias a ese contratiempo encontramos una casita de cuento, a 20km de Colonia, en un pueblito de cuento, podría ser medieval, por sus calles sólo aciertas a imaginar a doncellas alemanas caminando parsimoniosas, a princesas del estilo de Aurora, la de Disney, puertecitas de venta de frutas, verduras y deliciosos pastelitos. De casi todas las puertas de las casa cuelgan cestos con flores, sus calles están adoquinadas-así que adiós tacones-y sus alrededores están llenos de caminos ideales por los que montar en bicicleta. La verdad, creo que esta aventura nada tiene que ver con la recién vivida en las costas caribeñas, de hecho, pinta más aburrida, no por mis futuros vecinos- que aún no conozco- sino por el clima, el orden monótono del paisaje, de sus calles... Pero eso es prejuzgar y eso... No está bien. 
Os diré que ya soy experta en mudanzas internacionales y esta vez lo hemos organizado de un modo particular: Álvaro padre y yo estamos subiendo en coche hasta Alt Kaster, en Bedburg, el pueblito ideal, los niños estarán con mis santos padres hasta que llegue después de haber organizado la burocracia  y comprado e instalado la cocina-si, las casas alemanas se alquilan en el mejor de los casos con cocinas alicatadas, y yo como siempre, he tenido suerte, esta alicatada- menos mal que tenemos Ikea, porque si no... Me da un patatús! 
Después regreso a Madrid, organizo la mudanza de los muebles y en la segunda semana de abril.... Avión rumbo a Dusseldorf, con niños y todo!  Lo cierto es que estamos tan cerca, dos horas y media, que me parece un paseo, sin escalas, sin salir de Europa, y sin cruzar el charco, que hace que todo quede más lejos.

Llevamos dos días de viaje, pero menudo viaje...
Salimos ayer a las diez y pico de la mañana, paramos a comer en Burgos, que deliciosa morcilla... Después seguimos hasta Saintes, donde nos paramos a dormir en un Ibis que no estaba nada mal. Os diré que Francia, la zona que estamos recorriendo, es bastante aburridita. Plana, y con una extensa campiña, eso si, sorteada de casitas ideales y muy verde. En el nuestro camino vamos pasando por pueblitos en los que se respira el glamour: Burdeos, Cognac, Pons, Bergerac, La Roche Posay, Orleans, Versalles... Y París. Allí hemos parado a comer, al lado de la torre Eiffel, y como no podía ser de otro modo, nos hemos hecho un selfie, pero no os lo pongo porque salgo con papada y paso, no quiero perturbar los buenos recuerdos que mis amigos los colombianos y los que hace tiempo que no me ven puedan tener de mi. 
Después de tragarnos un atasco de hora y algo... (París pa su padre) hemos parado cerca de la frontera con Bélgica, desde donde os escribo.
Como ya el mundo esta conectado y tenemo wifi, he llamado a casa lo primero, para ver a mis padres y saber como se estaban portando mis tres fieras, losbuenoshijos. 
En fin, hasta aquí os cuento hoy, que mañana hay que conducir dos horas más hasta llegar a nuestro pueblito de cuento y ver por dentro nuestra casa ideal.(la última foto que os pongo) Espero que al entrar me inspire que muebles llevarme, no quiero ir cargada como los moros, se viaja mejor ligera de equipaje. 
Eso si, como en Barranquilla, aquí siempre tendréis una cama de invitados y todo lo necesario para pasarlo genial a nuestro lado. 





30 ene 2014

Movida matutina

Supongo que todas las casas con niños son una locura por la mañanas pero estoy convencida de que la mía se lleva la palma. 

La mañana ha comenzado muy temprano, a eso de las 4.00, si a esa hora en la que la gente decente duerme, Jaime ha comenzado a gritar que tenía miedo! Miedo de una bruja de esas que decoran la habitación de mi hermana. Después, ha llorar porque tenía hambre. Después, se ha despertado Alvaro y también lloraba porque quería ir a la cama con su padre, y para colmo, cuando a las 4.45 parecía que se habían calmado, Jaime ha vuelto a llorar porque quería jugar con el IPad... No sé que les dan los juegos a los niños, los míos andan obsesionados. " iPad? Nada de IPad, y como sigas gritando y llorando mamá se va a enfadar, y no sólo no te va a dejar el IPad sino que lo va romper para que nadie lo toque más. Si mamá no duerme, se pone de mal humor y se le agota la paciencia, así que a dormir!" 

Parece que ha surgido efecto porque el despertador ha sonado, lo he apagado y una hora después-esos cinco minutitos se han extendido hasta 60- me he despertado sobresaltada pensando que llegábamos tarde. Nada más lejos de la realidad. La que iba tarde era yo, que antes de ir al colé doy desayunos, limpio y ordeno casa, recojo la cocina, visto niños, me arreglo y quedo lista para trabajar desde casa en mis cosas, entre ellas, escribiros un poco. 
Si nada se tuerce, todo va bien, pero hoy se ha torcido un poco, bastante. Los niños andaban bien, en su línea, pero yo... Corriendo he hecho todo y al momento de arreglarme... No tenía agua caliente! Así que mis planes de lavarme el pelo hoy se han quedado para más tarde. Enfadada, con el pelo sucio y las piernas estupendas, me he duchado con agua gélida y eso es muy bueno para la circulación, dicen... He metido a los niños en el coche.

Antes, he de deciros que en casa se levantan con hora y media, y que el colegio está a tres minutos desde la puerta de mi casa hasta sus clases, así que es difícil que los niños lleguen tarde. Pero la realidad es que llegan. 
Cada día es una cosa, uno no se quiere vestir, otra no se quiere peinar, otro no quiere ir sólo a recoger sus zapatillas, otra se olvida la cartera, dos quieren abrazos y besos de su padre... Y cuando parece que estamos listos para salir airosos de casa, se ponen a llorar. Dolor de barriga, dolores de cabeza... 
Reparto góticas de Dalsy y ... todos pal cole! Y lloran y lloran en el coche como si fueran al matadero.
Más besos, más abrazos y llantos...  Suelo llegar al colegio corriendo, con dos niños cogidos a mis manos y una niña ideal siguiendo mis pasos, el abrigo a medio poner y el bolso arrastrado por el suelo. Los niños lloran y los padres que ya han dejado a sus hijos me miran con cara de pena "pobre, todos los días igual" , deben pensar, porque siempre son los mismos. 

Bien, hoy la cosa ha sido diferente.
Se han despedido de su padre, se han metido en el coche, hemos estado a punto de dejar a Alvarillo en casa porque tardaba mucho, hemos rezado el ofrecimiento del día, y hemos aparcado en el cole. Ni un llanto. 
Hemos caminado con cierta prisa, yo iba vestida, con el abrigo en su sitio y mi pelo sucio recogido en una cola de esas de vieja, estudiada para que no se viera la realidad de mi cabellera. Isabel se ha despedido con un beso. Álvaro ha entrado en su pabellón como un campeón, sin llorar, sólo me ha pedido un beso. Y Jaime, el pequeño ha entrado como un señor y sólo ha gritado "mamá, un beso", cuando después de los tres de rigor, me he ido. Sin mirar atrás he salido de su clase y ya no se oía nada. Bribón... En cuanto no me ve, se calma. 

Esto de hoy es una pena. Si. Es un logro tan grande que me da rabia. Mañana no hay clase y el lunes, el lunes volveremos a empezar. Eso si, espero ir con el pelo limpio.