28 ene 2014

Hijos felices, claves para recordar

Llevo parte la mañana leyendo varios artículos sobre la educación de los hijos, la verdad, es un tema que cada vez me gusta más...  Me he acordado que en Barranquilla asistí a una conferencia buenísima de Cristian Conen, autor de innumerables libros sobre la familia, la ecología humana, la educación de los hijos… nos dio las claves maestras para educar hijos felices. Y nos sorprendió a todos. No por lo que dijo, sino por lo ameno que lo hizo, la claridad de su exposición y porque nos recordó cosas brillantes que todos sabemos pero a veces, con el devenir del día a día, se nos olvidan. ¿Estás dispuesta a recordar lo que sabes y probablemente no tengas fresco en la memoria? A mi, releer, me va de cine para recordar y tener presente. 


1. Conocimiento y autoestima realista:
Los padres debemos ayudar a nuestros hijos a conocerse, a disfrutar lo propio, valorar sus talentos y cualidades y ayudarles a desarrollarlos. Siendo objetivos, realistas, ayudándoles a formar una autoestima real- del que se equivoca, lo reconoce y soluciona sus problemas. No debemos proyectar en ellos nuestras fustraciones propias, esto es el “yo siempre quise aprender piano y quiero que él lo aprenda”. Debemos atendiendo al tiempo crino de cada uno de nuestros hijos, que en cada uno es distinto. ¿Qué es el tiempo crino? el tiempo que cada uno tarda en realizar algo, el tiempo personal. Probablemente si tienes más de un hijo habrás observado que no todos comenzaron a leer al tiempo, ni a caminar, ni siquiera a la misma edad se quitaron el pañal en la noche. Bien, a cada uno le tomó su tiempo, ese es su tiempo crino.

2. Darles criterio:
¿Cómo? Generándoles circunstancias y dándoles herramientas para que puedan responder a las cuatro preguntas vitales ¿Quién soy? ¿Cómo soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Para que sepan identificar el bien del mal, para que sean locomotoras de su vida y no simples vagones. Que sean peregrinos, caminen por esta vida con un sentido, sabiendo hacia dónde van, y no sean simples deambulantes. Para que el día de mañana sean personas útiles y no utilizadas. Sirvan, esto es, sepan servir a los demás. Sean proactivas y tengan ideas, ideales y vayan por ellos.
Muy bonito, pero…¿cómo lo concretamos? En el día a día, explicando las razones que tenemos para que hagan una cosa y no otra. Enseñándoles lo que está bien, y lo que está mal, sin justificarlos. Escuchando sus motivos, sus cosas, hasta las mas pequeñas.

3.Generar las circunstancias de vida que les permitan experimentar los valores:
… de solidaridad, amistad, honradez, sinceridad, austeridad, reciedumbre, respeto, ética, prudencia, generosidad… Que sepan dar y darse a los demás. El mejor medio para aprender estos valores es la familia, porque en ella se adquieren los hábitos y fuera de ella, el colegio, la práctica de los deportes son grandes aliados en a formación de nuestros hijos. Cuando son pequeños la mejor manera de aprender valores es a través de los castigos o consecuencias. Son grandes aliados en la educación si sabemos manejarlos con inteligencia, a mi me pasa, que en ocasiones pongo castigos que nos castigan a toda la familia.
¿Cómo hacerlo? Cuando dos hermanos pelean porque uno se ha comido la merienda del otro, un buen castigo es que el que ha cometido el error le prepare la cena al ofendido. O en las niñas adolescentes, una le quita algo de ropa a otra- esto en mi casa de ocho mujeres pasaba con frecuencia- la ofensora puede como castigo ocuparse de lavar, planchar y guardar la ropa de su hermana durante unos días. Estos castigos forman y enseñan. Claro que es más fácil dejarlos sin “tele” y con eso castigar a toda la familia, o dejarlos sin parque y castigarte tu misma porque la casa se les queda pequeña. Y miles de ejemplos más.

4.Desarrollar su capacidad de comunicación:
Hablando con ellos, compartiendo tiempos de calidad con los hijos, preocupándonos de sus cosas, escuchando sus inquietudes. Manteniendo un diálogo fluido, profundo. No es que tengamos que filosofar con ellos, no. Es motivarlos a que expresen sus sentimientos, que expresen sus ideales, sus sueños y motivarles a realizarlos. También debemos enseñarles a manejar las telecomunicaciones, sobre todo en la adolescencia momento en el que parece que los perdemos y lo más importante en su vida son sus amigos. Estableciendo horarios, momentos, hablando con ellos de sus peligros, sin miedos, explicándoles bien quién es un amigo y quién no lo es. Hablando claro. Dejando hablar.

5.Educarles para el amor:
La felicidad de todos pasa por amar y ser amado. Y a los hijos debemos educarles y enseñarles que el amor debe ser sólido, con criterio y debemos enseñarles habilidades para saber elegir a su pareja el día de mañana. Para que no caigan en relaciones infructuosas, esporádicas, de usar y tirar. Si no que tengan relaciones sólidas, basadas en el amor, la fidelidad y el respeto al otro por el otro. Para eso hay 5 pilares básicos:
1. Información: Sobre la persona humana, hombre y mujer, sus cualidades y particularidades, sus derechos. Información sobre el matrimonio y sobre la familia.
2. Ética
3. Liderazgo, somos sus mejores ejemplos. Deben respirar el amor de sus padres, así como un padre ama a su mujer, así amará su hijo a su esposa. Y viceversa. Elliderazgo implica coherencia, no perfección.
4. Autoridad y ternura. Para corregir, y amarlos.
¿Cómo llegamos al amor? A través de las palabras, el reconocimientos, los piropos… A través del servicio, lo que hacemos por ellos. Dejándoles ser FOCO de nuestra atención. Abrazándolos, escuchándolos,… y con regalos espirituales.
5. Facilitar el encuentro de nuestros hijos con Dios.


Para terminar Cristian Conen nos dio dos grandes noticias, una que para educar hijos felices no hay recetas y que hay que educar a cada hijo como si fuera único, pues no son iguales en temperamento, caracter, aptitudes, habilidades… Y que para educar hijos felices tenemos dos grandes herramientas que nos ayudan:
La Autoridad, una autoridad firme, consistente y dialogante. Poniendo límites en las cosas fundamentales de su vida, esto es; en aquello en lo que se juega la salud física, la psíquica y la espiritual. El resto, se puede ser permisivo. Y Dialogante porque la comunicación debe ser bidireccional. Escuchando y dejando hablar.
La calidez afectiva, que se traduce en presencia, estando con los hijos, compartiendo con ellos, con abrazos, caricias, elogiando lo elogiable… generando la llamada autoestima realista.
Del manejo de estas dos herramientas poderosas por parte de los padres depende en gran medida la felicidad, la formación y educación de sus hijos.


26 ene 2014

El muñeco de nieve

Cuando nos fuimos de España la situación laboral era pésima, se notaba y se leía en todos los periódicos. Casi dos años después, la situación laboral no ha cambiado, aunque algunos políticos y medios se empeñen en decir que el paro ha bajado. Si cuando me fui todos mis amigos tenían trabajo, hoy... No puedo decir lo mismo, la mayoría están en paro y los que siguen trabajando están en peores condiciones, les han bajado el sueldo, les han quitado beneficios sociales o van a tener que pagar por ellos... Yo, mismamente, antes de irme tenía un trabajo, que mal que bien, ayudaba en la economía familiar, aunque estuviera deseando dejarlo-no por el trabajo en sí, si no por el ambiente propiciado cuando a una jefa mal nombrada se le suben los humos y los aires de grandeza-, hoy, hoy no tengo trabajo remunerado y la verdad, no se sí me compensa. Me explico. 

15 años de experiencia laboral en medios de papel y digitales y acabar trabajando en una empresa de alguien a quien ni conoces, con una jornada completa, de 9.00 a 14.00 y de 16.00 a 18.30, por 1200 euros al mes... Creo que ha llegado el momento de hacer de mi vida mi trabajo, esto es. Si para que yo trabaje, me tengo que gastar en una empleada 800 euros al mes más la manutención,  andar todo el día corriendo de un lado a otro y perderme la maravilla de vivir y ver crecer a los tres soles llorones que tengo en casa... No gracias,  creo que paso. Pero paso porque he comprobado que soy mucho mas feliz cuidando de mi familia que trabajando en una empresa, pero como necesito cash y no quiero oxidarme creo que...

Voy a lanzarme, y voy a intentarlo por mi cuenta. Ando madurando otro blog... Este útil, práctico, para madres.  Y voy a compaginarlo  con mi vida con hijos, que para algo los tengo, y voy a buscar algo de free lance- así que ya sabéis, estoy en búsqueda de colaboraciones periodísticas, aunque el periodismo esté en crisis, como casi todo lo que me rodea...

Y dicho esto os cuento la última, es de hoy, así que esta calentita. 

Esta mañana, después del partidazo que Nadal ha jugado en Australia, vestimos a los niños con los trajes de nieve-comprados en Decathlon en Navidad- y nos subimos a la Pinilla, en Segovia. 
Vestirlos no ha sido tarea nada fácil. 
Isabel, tan buena..., no le cabían sus botas con los calcetines gordos de esquiar, así que ha tenido un momento de ofuscación, pequeño, nimio, comparado con el momento que ha tenido Alvaro. Al que le molestaba el traje de esquí porque era gordo, "mamá , este traje es gordo, me incomoda, es gordo, mamáaaaaaaa!,no lo soporto, que traje mas tonto!" Todo esto lo gritaba mientras se retorcía en el suelo como si le picara la piel y estuviera bailando breakdance.  Al final no sé exactamente como se ha calmado, pero lo ha hecho. Jaime, que el pobre está con esas fiebres extrañas propias de los mocos y los cambios de temperatura, milagrosamente no ha dicho nada del traje, ni del calor que estaba pasando- creo que ha sudado la fiebre antes de salir de casa porque  no ha vuelto a tener fiebre en todo el día.
Pasado el trance de los vestidos y las botas hemos puesto rumbo a la Pinilla, y para nuestra sorpresa, estuvimos el miércoles, no había nada de nieve en sus cercanías, así que para su padre y para mi ha sido un fiasco, pero ellos... Ellos han gozado la nieve del parking como si estuvieran en los Alpes. 
Guerras de bolas, muñeco de nieve, fotos, más guerra de bolas, nieve que cae  por la espalda de papá, papá que se aburre, se enfada y se cansa, escased de nieve, mamá que hace fotos que ni se ven por el reflejo del sol y la cámara de su teléfono que no es tan buena, búsqueda de nariz para el muñeco, niños que se lanzan a la nieve, niños agotados...
Lo han pasado pipa! Así que no quiero ni pensar el día que los llevemos de verdad a esquiar. Si sólo con la nieve del parking han disfrutado de esa manera... Con qué poco se contentan y lo pasan bien los niños. 

En el viaje de vuelta los tres al unísono, mientras pasábamos por Buitrago del Lozoya,  antes de quedarse dormidos, le han preguntado a su padre "Papá, es verdad que el abuelo Ignacio mató a un dragón en este pueblo del castillo?" Álvaro padre ha contestado , "no" , a lo que han respondido, "mentiroso!" Y han caído fritos.
Hace dos fines de semana, en un intento de ir a buscar la nieve y no hallarla los llevamos a pasar el día a Buitrago, hacia un día espectacular, pero se nos hizo tarde en la salida de casa y no querían ni andar, así que les contamos una historia rocambolesca de dragones y el abuelo Ignacio, D.E.P. Esta claro que se quedaron alucinados y la historia les encantó, porque hoy han reconocido el pueblo de la hazaña y la mentira.