Voilà!
Menudo planazo el del viernes. Después de pasar una tarde entera con mis hijos, haciendo y deshaciendo cosas, persiguiendo perros por el parque y visitando amigas con nuevos bebés en sus casas... Álvaro papá y yo nos fuimos solitos. Como los novios.
La noche empezó con mucha emoción. Nuestro destino era el hotel Me by Meliá, en Madrid, plaza de Santa Ana. Y aunque parezca mentira, nos costó llegar. La razón: una manifestación de los llamados 15M frente al Congreso de los Diputados. Había al menos 10 "lecheras" de la policía y nosécuantosmil polis con cascos, porras, chalecos antibalas y todo lo demás. Se ha liado, no sé, se ha liado, nos decía uno de los policías que amablemente nos cortaba el paso para impedir que subiéramos hasta la plaza.
Cuando llegamos a nuestro destino nos dieron mesa y acto seguido el chef del hotel Me, Víctor Carracedo, nos explicó la cena. La disfrutamos, estaba todo delicioso y cuando digo delicioso hablo de foi, lubina, alcachofas- estamos en temporada-, rodaballo, cochinillo, suflé de chocolate..., cenamos en pareja, sin niños, sin llantos, sin agobios y sí, sin amigos, que también de vez en cuando apetece cenar en plan novios. ¿O no?
Hacía algunos días que había tenido en el mismo hotel un interesante encuentro con bloggers y, los que fuimos, lo llamamos #modahotelme. Ahora lo entiendo. Entiendo lo unida que está la filosofía del Me by Meliá con la moda...
En fin, lo mejor fueron las risas, los planes locos en la cabeza y estar tiempo a
solas con mi marido, sabiendo que al día siguiente podría dormir hasta
bien entrada la mañana. ¡Un lujo! ( los sábados puedo hacerlo porque está Mihaela en casa, aunque casi nunca lo consigo)
Y digo yo... que seguro que no soy la
única con estos deseos, así que señores que dirigen hoteles y ya no
saben cómo captar clientes, vendan noches de novios para parejas con
niños pequeños:
Cenar bien+ dormir del tirón= lujo perdido- por los padres jóvenes- al alcance de
todos.
13 feb 2012
10 feb 2012
Ni por estas
A mis hijos les cuesta comer fruta, tanto que apenas la prueban. Bueno Jaime como aún es pequeño se deja engañar con la merienda y es al único que no se la perdono. Eso sí, como vea que alguno de sus hermanos está comiendo algo distinto a su fruta monta un pollo infernal y no para hasta que consigue llevarse a la boca un bocado del manjar en cuestión.
Por trabajo llegó a la redacción un nuevo producto para niños a base de fruta 90% fruta, sin gluten... aparentemente perfecto para que los niños coman fruta, y lo hagan también fuera de casa. Bien, hicimos la prueba.
Llegué a casa y les di un Gogo de fruta a cada uno. Isabel nada más olerlo dijo que no le gustaba. Álvaro probó el de pera y lo dijo, dijo las palabras mágicas de rechazo. Después quiso abrir uno de melocotón y parece que le gustó más ( de hecho ahora tiene uno en la mano) y Jaime, él los probó todos y a ninguno le hizo ascos, su problema era otro, no sabía con cual continuar.
Si lo pienso, que les guste a Jaime y a Álvaro no tiene casi mérito, se lo comen todo aunque al primero le luzca más que al segundo. El triunfo hubiera sido que le hubiera gustado a Isabel, pero sé que los milagros en este tipo de cosas no existen y que ni por estas tomará fruta.
Después de la amena tarde entre frutas preparadas tocó el baño. ¡Horror! Infección de piojos de nuevo, histeria de una madre que se muere cada vez que ve a uno de sus hijos rascándose la cabeza, pasotismo de un padre que no ve mayor problema, alarma en la cuidadora de frondosa melena larga que ve amenazado su look de pelo.
¿Alguien me puede decir porqué siguen existiendo ?
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