16 ene 2020

Púberes y prepúberes

Pues sí, hace poco vivía en una luna de miel familiar, donde todo era armonía- con alguna palabrota que otra- y ahora vivo en una espacio de campo de batalla constante. Donde cada uno quiere hacer lo que le da la gana, donde las normas cuestan cada vez más cumplirlas, donde las malas contestaciones salen despedidas de sus cabezas -bocazas como si fueran proyectiles lanzados  por Irán y derribaran una y otra vez el avión de  mis sentimientos.
Sé que no tengo que tomármelo personal, eso es fácil,  crecí en una familia de 9 donde todo lo que salía de nuestras bocas acababa siendo no personal-aunque ese "gorda" doliera. 
Pero tampoco sé manejar la situación con tres a la vez, cada uno en su estilo, con su carácter y su modo de ser tan distinto. 
Menos mal que no todo el rato es asi, pero si hay ratos enteros. 
Ayer por la tarde fue de esos momentos,  para mi eternos, en los que casi casi me bajo del mundo.  Espero que no se repitan, aunque me temo que van a ir a más...

28 nov 2019

Un héroe en casa

Cada vez son menos los episodios graciosos, las rabietas, los develops nocturnos... 
Ahora estos tres pequeños acumulan experiencias que se quedan en sus memorias, en sus corazones y yo como madre narro cada vez menos.
Pero lo que ocurrió ayer merece ser contado. 
Algunos habeis leído que tengo una vecina a la que llamo la niña de los gansos, porque tiene esos gansos tan bonitos que nos dan huevos de marzo a mayo. Y tiene ojos vivarachos a pesar de sus 93 años. Y es el claro ejemplo de que manterse activo y en buen estado de salud, a esa edad, no viene de machacarse en el Gym, sino de estar haciendo cosas, cuidar el jardín, pasear... vamos, mi rutina si sigo en el campo. 
Bien, ayer mi niña de los gansos  quiso hacer el típico 3 segundos. Esto es, en 3 segundos tirar la basura, en 3 segundos barrer la entrada, en 3 segundos... el viento cerro su puerta y se quedo fuera. Sin llaves y con la comida en el fuego.
Me llamó a la puerta, me contó todo esto y nos pusimos a llamar a toda su familia, justo el día en que todos están con reuniones de empresa. 
Al final apareció su nuera.  Se la llevo a casa, comieron y... tampoco encontraron llaves.
Cuando yo llegué de recoger a Jaime, vimos que inspeccionaban de nuevo la casa, la niña de los gansos y Alvarillo. Jaime salió a ayudar, pero Álvaro que es tan dispuesto y ágil se coló por la ventanuca del sótano, rompió dos macetas, apagó el horno y el gas de cocina, abrió ventanas, subió y abrió la puerta. La niña de los gansos , que estaba absolutamente en estado de ansiedad, le dio un abrazo . Llegó a casa mi héroe y me contó la hazaña. 
Me alegro tanto por su coraje y valentía que no pensé en lo que hubiera podido pasar... eso es mejor no pensarlo y es mejor dar gracias a Dios porque solo se quemó la comida  . 
Encomiendo tanto a mis hijos, al angel de la guarda, al niño Jesus, a la Virgen María-su otra Madre- que vivo confiando siempre en lo mejor.