Hoy he animado en el momento de los deberes a Jaime. Le tocaba colorear
los resultados de unas sumas. El hacía la suma, me decia el color y yo
empezaba a colorear el cuadradito, el terminaba.
Mientras, yo iba
sacando punta a los lápices y puesto que de todos los que tiene solo
necesitaba 6, hemos arreglado el estuche entero.
A mi eso de mirar el estuche o revisar la mochila es algo que temo hacer. Porque no sé qué me puedo encontrar.
Hay
veces que puedo llegar a sacar 18 bolitas de papel de aluminio y otras
en las que si toco blandito, pego un grito y el dueño aparece a mi lado
para socorrerme.
No sé distinguir en la oscuridad entre un
sandwich y un ratón y las dos cosas puedo encontrarlas en las mochilas.
Uno por olvido y la otra porque si se cuela alguno en casa - os
recuerdo que vivimos en la campiña alemana( como dice mi amiga
Cristina)- seguro que va directo a las mochilas, esos lugares llenos de
manjares revenidos.
Sea como sea, a mi me da asquito. Por mucho que les explique... no logro que las arreglen solos.
7 feb 2019
25 ene 2019
Adivina adivinanza
Es una pena que no tenga una grúa porque seguro que salía una foto más bonita. Pero vosotros que tenéis una vista de lince, seguro que sabéis en que casa de esta calle viven niños.
Es lo que tiene la nieve. Que desata el espíritu de diversión que hay en cada uno de nosotros, sobre todo de los niños.
Parece que sigue la lluvia blanca y que vamos a tener nieve para rato y a mi se me abren las carnes sólo de pensarlo.
Es lo que tiene la nieve. Que desata el espíritu de diversión que hay en cada uno de nosotros, sobre todo de los niños.
Parece que sigue la lluvia blanca y que vamos a tener nieve para rato y a mi se me abren las carnes sólo de pensarlo.
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