30 ene 2018

2018

Juraría que no os tenía tan abandonados.  ¿Pero dónde se me ha ido el tiempo? Ay madre! Ya termina casi enero, y muy lejos en la memoria están los últimos días de 2017 y los primeros de este  2018. Un año que por la combinación de sus números invita a creer en que será muy bueno. Y seguro que lo será.

Como siempre los propósitos se acumulan en  la hucha de las intenciones, esa que aun está llenándose. Yo este año tengo dos. Si, lo sé, son pocos, pero sé que son difíciles porque requiere de mucha fortaleza y mucho amor. Si los consigo, ya os contaré.

Los del año pasado están super superados, así que me puedo sentir orgullosa de haberlos conseguido. No eran fáciles, pero tampoco eran nada imposible de conseguir.

Había que visitar el Frauenartz ( ginecólogo) - que la verdad desde que nació Jaime era un asunto que había ido dejando, motivada también por los cambios de residencia y el idioma, no sé, tenía que encontrar al adecuado. Hecho.

Por otro lado había que dejar de fumar. Esto ya son palabras mayores. Porque  aunque no es imposible dejar de fumar es algo que no sólo compete a una misma sino que implica que toda la familia sea consciente de lo que se está haciendo y por lo menos sepan valorar, a pesar de los posibles cambios de humor y ataques de nervios, el esfuerzo que se está haciendo. Bien. Uno lo puede hacer solo. Pero eso es para corajudos, valientes, gente sin miedo. Yo...yo lo hice con la ayuda de unas pastillas maravillosas.  Y lo conseguí. Vamos que sigo sin fumar y siento como que no hubiera fumado nunca. Una maravilla.

En previsión a esos kilitos que con el tiempo sabía que iba a coger decidí a finales de 2016 hacer una dieta sana y perdí varios kilos, de hecho los mismos que he ganado en la segunda mitad de 2017 y que pienso ( aquí uno de mis dos propósitos) perder con alegría y sin amarguras durante el 2018 .

Creo que aunque cueste, hay que tener mucha fuerza de voluntad, mucho autocontrol y mucho conocimiento de uno mismo para seguir una dieta o para seguir una meta o conseguir cualquier objetivo que nos propongamos. Pero he aquí un truco que yo tengo, bueno dos:

1. Tomar el objetivo, propósito, meta... como algo que si se consigue bien y si no no pasa nada. Tomarlo desde la libertad de querer hacer algo sin obsesionarse por el camino y sin que el ánimo decaiga si se tropieza.

2. Visualizar mentalmente la consecución del logro. En mi caso, me visualizo en mi mejor "tipo", desde el inicio y puesta en marcha del régimen. Y me veo a mi misma genial con todo lo que me ponga.  Tengo una gran imaginación creativa.

Queridos, este año no me voy a proponer escribir cada día, aún no. Tal vez para la segunda mitad del año, cuando haya pasado la Primera Comunión de Álvarillo, cuando nos hayamos mudado de casa ( si Dios quiere pronto), cuando estemos un poco estabilizados de nuevo. Pero está más cerca ese propósito, pues ya tengo las herramientas que considero fundamentales:

*Un buen bolígrafo, me encantan las cosas de papelería, y este año pedí un bueno bolígrafo a uno de los mejores Reyes Magos que tengo y tendré. Y me regalo una precioso, elegante y discreto. Muy apropiado para mi, una señora joven de buen ver con ya 40 años a sus espaldas.
Así puedo anotar todas las ideas que me asaltan cuando hago la compra o estoy en el coche esperando a que los niños salgan de sus actividades o del colegio.
*Una libreta, para utilizar con el bolígrafo. Un regalo precioso de una de mis hermanas que es súper guay. Mi hermana, obvio.
*Un odenador propio. Sí por fin!!! Tengo un ordenador ideal negro, finito y con autonomía suficiente para escribir desde cualquier rincón de la casa. Es una maravilla.

Sin más me despido queridos, y os dejo unas foticos resumen de estos meses que han sido tan chulis.
selfieando.

A mi me gusta ver la nieve desde casa. Ellos prefieren salir.

Primeras nieves y de momento únicas.

Best Friends Forever. Primas!

El más cuadrado es Álvaro.

Primer beso del año!

Alvaro vestido de chocolatina , para carnaval.






22 nov 2017

Desde Valencia vinieron

Hace dos  fines de semana, más o menos cuando la crisis Calatana había perdido su interés en los medios internacionales y ya ninguna estación de radio abría las noticias con la rebelión de Puigdemont, vinieron de visita los primos de Valencia.

Hacía tiempo que no venía gente a casa así que había ganas de recibir, de compartir y de pasar unos días en familia.

Llegaban el viernes a medio día así que tocó cancelar todas las actividades de los niños, pero a mi no me importó en absoluto.

A los que sí que les importó un poco fue a los niños, sobre todo al impetuoso Alvaro, que pronto se aventuró a hacer un drama diciendo que " es el día peor de mi vida porque no puedo ir a Tenis con mis amigos y mañana no podré jugar al fútbol, esta vida no merece la pena", y cosas de este estilo. A veces Alvarillo es un poco drama man.

Fue él el que me acompañó al aeropuerto a recogerles, y cuando los vió, se borraron de su cara y de su cabeza todas las expresiones de "esta vida es una mierda" que le rondaban.  Los llevamos a casa y  enseguida fuimos a pasear por nuestro bosque. La verdad que ahora en otoño el bosque está más bonito que nunca.

El sábado nos fuimos a pasar el día a Colonia, tuvimos un poco de mala suerte porque la Catedral estaba cerrada, el motivo: comienzo de los preparativos del Carnaval. A cambio: toda una ciudad alegre llena de gente disfrutando disfrazada de todo lo imaginable. Ganaron los payasos. Pero yo me quedo con el disfráz de patito cogiendo en brazos a alguien.
Comimos en un italiano una pasta riquíisima y visitaron el museo de Chocolate.
Volvimos a casa y descansamos de tanto zascandilear entre el frío.

El domingoel plan fue parecido pero enm Dusseldorf, comimos en Vapiano, una cadena de comida italiana que te la hacen en el momento y que si no está ya en España... poco le queda para llegar. Estaba todo riquisimo. Después nos despedimos y los dejamos en el aeropuerto.

Fue un fin de semana muy chulo, a pesar de la cantidad de gente que éramos, lo pasamos estupendamente y nos organizamos super bien.

En un momento del fin de semana, cuando Alvarillo subió a verme mientras terminaba de arreglarme para salir me dijo; " me encantan las primas y el primo, que suerte tengo". No le dije el famoso "te lo dije", lo cambié por un "a mi también" y bajamos para estar con todos. ¡Ojalá vuelvan pronto!