Hoy ha sido de esas pocas tardes en las que mis tres adorables hijos han estado ocupados, divertidos, no se han peleado y han disfrutado al máximo, y lo mejor, yo no estaba con ellos!!!
A los dos chicos los invitó Simone, una madre simpatiquísima que me habla a pesar de mis incorrecciones gramaticales y que tienes dos hijos graciosísimos que juegan al fútbol y son mas o menos de la edad. Gracias Simone, porque no sé cuando voy a devolverte el favor y lo he disfrutado muchísimo.
A Isabel la invitó Nelly, una de sus amigas del alma.
Así que yo me quedé feliz. Descansada. Entusiasmada. Y a pesar de que el día era gris y yo he tenido un frío horrible, me he maravillado de la belleza de lo que me rodea, del campo, del verde intenso, de la niebla en la puesta de sol... De ir sola en el coche camino de casa de Julia , donde sabía que encontraría a Maria, mis dos amigas del alma, aquí en tierra de bárbaros.
Allí hemos hablado de mucho y de nada, he disfrutado de sus hijos ( disfruto mucho de los ajenos porque me recuerdan a mis hijos, para comérselos) he tomado café, fumado algún cigarro y me he permitido dos galletas deliciosas de mermelada.
Ha sido una tarde de auténtica gozada.
Después he recogido a los niños y a Isabel y sorprendentemente no he tenido que dar gritos al llegar a casa. Y todo ha salido genial. Y ahora, fumo mientras espero que el padre de mis hijos llegue de jugar al tenis, y espero que su día haya sido igual de gozoso que el mío.
15 dic 2016
Tarde de amigas
Cromos
Creo que ya he escrito en alguna ocasión sobre las colecciones de cromos y esa obsesión que invade a mis hijos, especialmente a Isabel, que es de las que colecciona hasta las piedras.
En cambio ni mi marido, que yo sepa, ni yo tenemos esa obsesión de guardar cromos como si fueran piezas de oro. Yo alguna vez lo he intentado. Cuando era pequeña con los cromos de Candy Candy, con los de Marco, con las tapas de Yoplait, con sellos y hasta con las colecciones de RBA de minerales, muñecas del mundo, muñecas de porcelana... Pero creo que nunca he terminado la colección. No he sido constante en eso, la verdad. Sólo una vez, antes de que hubiera móviles, reuní el número suficiente de tapitas de coca cola para conseguir un Beeper. Me parecía lo más. Y lo tuve. Creo que me mandaron dos mensajes o tres, y seguro que eran del tipo " llama a casa".
Mis hijos llevan nosecuantas colecciones de cromos, todas de las que hace el supermercado del pueblo, y todas empiezan igual. Te regalan cromos, los niños los cambian, compro el álbum, los niños lo llenan, y después de un tiempo cuando están a punto de terminarlo, aparecen los cromos en glitter, brillantes y relucientes y quieren volver a empezar.
El mejor para la colección es Alvaro, con tres cromos que le di de fútbol, colecciones de jugadores de la selección Alemana, llegó en un día con todo el álbum terminado. Le pregunté que cómo lo había conseguido y me dijo:" muy fácil, pedí los repetidos a mis amigos y como algunos me los dieron dobles los cambié por los que faltaban, pero el primer glitter que me toque se lo tengo que dar a Sebastiano porque el me ha dado casi todos".
Jaime tampoco anda mal en la negociación, se fue con cromos de Star Wars y llegó con casi todos y muchos de ellos en glitter, la técnica fue igual, sus dos amigos del alma le dieron todos.
Isabel es la que va poco a poco. Sólo se nutre de los cromos que a mi me dan en el supermercado, sus amigas no coleccionan, y yo tampoco es que haga grandes compras en el establecimiento en cuestión, la verdad es carete y sólo compro cosas especificas de marcas buenas. Así que la pobre busca cromos por todos lados y a sus profesoras les pregunta siempre. Ellas son las principales surtidoras de cromos para Isabel. Ahora acaba de comenzar una nueva, de animales, el álbum es una monada, pero es mala época, nos iremos en Navidad para Madrid y seguro que a la vuelta no queda ni rastro de la colección.
Ahora, eso si, seguro que se las apaña para conseguir los que le faltan.