6 dic 2016

Las tablets

Se acerca la Navidad , cada vez mas deprisa, estamos ya de camino al tercer domingo de Adviendo. En casa ya solo queda poner el árbol y el belén. Los villancicos suena por la mañana, mientras ordeno, limpio, recojo... Me encanta escucharlos en paz. Me sirve para estar mas pendiente de esos detalles que me gustan, para recogerme en mi corazón y ser consciente te del tiempo que viene: Navidad.
Este año viajaremos en coche. El motivo no es otro que los billetes  de avión se han salido de madre y el coche no deja de ser una aventura para todos.
Se que va a ser un viaje largo y que habrá momentos de tensión, porque siempre los hay.  Para minimizarlos hemos comprados unas tabletas que permiten ver películas, juegos offline, musica, audiolibros... De todo!
Ahora, estos días previos hay que ir probando los dispositivos y así minimizar las sorpresas que no gustan.
Claro, cada día quieren jugar en casa, si por ellos fuera estarían toda la tarde. Pero a mi me da cosa que estén todo el rato con el aparatito.
En principio pueden una hora. Después de comer, hacer deberes, ayudarme en lo que necesito y leer un rato. Luego ya tienen vía libre y si se acaba la batería, ciao. A cargar ,y nada de jugar mientras se carga.  Es difícil limitarles el aparato porque yo entiendo que eso es un mundo sin fin.
Tienen sus limitaciones y la mas importante no se pueden descargar nada en lo que se pueda jugar en linea. Esta puesto el control parental permanentemente y cuando se dice "ya basta!" hay que hacerlo a la primera o se quedan sin tableta. Bien ,no?  Bueno a ver como sale este experimento.

El cumple de papá

El cumple de papá es todo un aconteciendo en esta santa casa. No sólo para el protagonista del día, todos  quieren ser compinches del regalo. Este años ha salido todo bien. Esto es: yo se guardar secretos pero los niños...siempre los niños se han ido de la lengua. Unas veces su entusiasmos ha venido bien, como aquella vez que dijeron que habíamos comprado unas super zapatillas de tenis y hubo que cambiarlas porque no sólo la talla, sino la suela estaba mal. Si alguna vez compráis zapatillas de tenis tenéis que saber numero de pie, tipo de pisada y tipo de suelo en el que se juega, pues no es lo mismo la tierra batida que el cemento, que la moqueta o la moqueta granulada.  O como aquella vez que le tocó una raqueta y resulta que de empuñadura era grande. Esta vez cayó algo tecnológico. Pero logré comprarlo sin que nadie me viera, esconderlo en buen lugar y como gancho compre un gorro. Aquí es difícil encontrar gorros bonitos, feos los hay a porrones!
Lo cierto es que sabían lo del gorro y obvio que lo dijeron antes de tiempo, pero como no sabían el regalo normal... Todos se han sorprendido, sobre todo el regalando, que no esperaba nada mas que un gorro y algo de equitación de tenis ( tienes mas ropa de tenis que de ir a trabajar, pero es su afición y le entusiasma, supongo que si a mi me entusiasmara algo de deporte también tendría de todo mil veces, pero no es el caso)
Así que esta mañana,  a las 6.30 he despertado a los niños y hemos ido a despertar a papá para , llenos de emoción por ver quien entregaba antes el paquete, darle los regalos.
Estas mañanas me encantan, aunque luego haya que salir corriendo para llegar al colegio.