12 sept 2014

Carta a mi marido

Mi vida, tengo envidia. Si, envidia de tu intimidad. No es que me pase una o dos o tres veces, es que cada día, por la mañana, la envidia me corroe. Me explico, te despiertas, te desperezas y te metes en la ducha, te arreglas y sales hecho un pincel. Listo para enamorarme de nuevo. Perfecto para recibir las admiraciones de tus hijos, " guau.." 
En el momento en que nos cruzamos, tu hecho un príncipe, yo aún en camisón, siempre pienso lo mismo, " voy a salir espectacular del baño"...  La realidad es bien distinta, el resultado es nefasto, no porque yo sea un adefesio, si no porque en mi tiempo de aseo tengo demasiadas interrupciones... Siempre hay alguno que necesita algo, no falla. Siempre. Incluso los días que estas fuera, de viaje. 
Haga lo que haga, corra lo que corra, creo que nuestros hijos tienen un imán , una fuerza superior, que les hace gritar "mamaá" justo en el momento de aseo, en el momento all bran, o en el Activia. Da igual que cierre la puerta, que la deje abierta, que me esconda en el claustrofóbico aseo de invitados... Siempre me encuentran! Y al final, ni hidratante, ni peinado a la moda, ni taconcito, ni máscara de pestañas. Basta con un toque de polvo de sol para quitarme el cetrino del rostro y un rojo vibrante para los labios. Al final salgo de baño como las viejucas.  Me salva el pelo, que aún no es violeta. Pero tiempo al tiempo. Presiento que si pasamos aquí los años el pelo se me quedará blanco por completo porque, no te he contado, miedo me dan las peluquerías de este pueblito de cuento viendo a mis congéneres germanas y los pelos que me llevan, y esos colores... Madre mía!
Creo que esta envidia me tiene en crisis. Viene de lejos. Tal vez de cuando nos casamos o cuando nació Isabel. Sí, tal vez de cuando nació Isabel. 
El primer día que volví a trabajar, llena de sentimientos encontrados, me di cuenta de que nunca más volvería a salir de casa como una princesa. Sí. Un pequeño vómito de leche en mi chaqueta negra, un par de mocos pegados en el hombro, mi mejilla besuqueada con leche y galletas...  Vaya, que en ese momento, todos esos momentos, me han hecho comprender que una se casa y deja de ser una princesa. Soy una guerrera! 
Me cada mancha, una medalla, una condecoración, un recuerdo de la princesa que fui. 
Cada minuto de menos que me dedico en las mañanas, minuto de mas que os dedico a vosotros. 
Así que sí ves que con el tiempo me germanizo, o me mimetizo con mis congéneres , esto es, me dejo de peinar, maquillar, olvido los tacones, cambio las faldas, vestidos, pitillos, por pseudo chandals con calcetines y las sandalias Birkenstock, dejo de ponerme pendientes y empiezo a preprar almuerzos elaborados a base de pimientos, zanahorias o tomates para los niños... Por favor, déjame más tiempo en el baño!!



11 sept 2014

Estos pequeños héroes

Dicen los expertos que establecer rutinas en la vida de los niños les crea seguridad. A mi como madre, las rutinas me estresan. Si. El simple hecho de levantarse, vestirse, desayunar, llevar al colé, dar besos de despedida, dejar a alguno llorando... Es algo a lo que no término de acostumbrarme. Eso sí, cada día es igual. No importa si un día los levanto antes o nos quedamos dormidos, el caso es que siempre llegamos casi tarde al colegio.
Lo mismo ocurre para dormir. Si no esta Alvaro papá, la cosa me estresa menos porque manejo el horario de casa a mi antojo. Aprovecho que aún no saben en que día viven y muevo las horas como mejor me viene. 
Hace dos días invite a una amiga China a hacer pizza y ver una película en casa. Mientras ella jugaba con los niños yo preparaba la masa, pero como todo lo hago a ojo... Me pasé tres horas haciéndola !! Y desperdicié nosecuanta harina. Para cuando la masa levó y la pizza estaba hecha era tardísimo- bueno eran las nueve, pero al día siguiente había que madrugar y la rutina mañanera... Ya se sabe. Eso sí, a todos nos encantó-. De un brinco y con un " es tardísimo" los puse a todos en fila para despedirse de Jasmina, la China, y subir a la cama. Cayeron rendidos. 
Hoy en cambio, he cambiado la rutina normal de la tarde. 
Dos motivos, 1/ ahora todos malcomen en el colegio o Kinder y me da pena que cenen ligero.  2/Jaime se cae dormido a las 18 y si le dejo dormir aunque sean 10 minutos, a la hora de ir a la cama me monta un pollo que acaba con mi estado general de buen humor, paciencia, amor de madre,... Vamos que acaba conmigo. 
Por eso he decidido  adelantar la cena a las 17.30, más o menos.  Oye, qué maravilla!  Han cenado genial. Después han recogido la cocina conmigo, ( les encanta ayudar y sentirse mayores) y han jugado y gritado todo lo que han querido hasta las 19, momento en el que ha llegado la hora de tomar la leche, lavar dientes, manos, cara, poner el pijama y acostarse. Sí, hoy no tocaban baños. Y sí, han caído rendidos  en un pis pas. Y yo llevo sola, en mi cama, tranquila y sin ruidos casi hora y poco, y me siento mas feliz que una perdiz. 

Cambiando de tema. Siento que mis hijos son unos héroes, pues después de todos los cambios a los que se han tenido que adaptar en los últimos años, y sobre todo el último, todas las profesoras alemanas nos dicen que avanzan muy rápido con el idioma y que son muy listos. Así que creo que son unos pequeños héroes. 
Isabel es la que avanza más rápido, pero también la que mas refuerzo tiene. Aunque es una listorra y tiene buen oído. Sus profesoras la quieren mucho y están felices con los avances que hace y a mi me conmueve oírla hablar porque además percibo que lo hace bien. ( vamos suena  bien cuando lo dice) A Alvarillo le cuesta un poco más adaptarse, y creo que se siente algo inseguro, ( pero se que no es por las rutinas) pero también nos ha dicho su profesora que cada día dice más palabras en alemán y ahora es el encargado en casa, de bendecir la mesa en nuestro nuevo idioma. ( ya lo hacíamos en español que se ocupa Jaime, en inglés, Isabel y Álvaro ahora esta feliz de enseñar a sus hermanos la oración).
Y Jaime, Jaime esta feliz. Con sus profesoras Frau Müller, la del Kinder, a la que quiere mucho y Frau Meyer, la de aleman, a la que adora. La quiere tanto y le gustan tanto sus clases que cada mañana al levantarse pregunta si tiene clase con Frau Meyer y si no le toca... La tenemos. Hasta sueña con ella!! 
Vamos, que habla en sueños de ella y de que quiere ir a su clase y se ríe.

Lo cierto es que Jaime esta gracioso. Sus dos grandes obsesiones del momento son F. Meyer y tener un bebé en casa. 
Hace días descubrí hablando a Álvaro y a Jaime sobre los hermanos mayores, y creo que de ahí viene la obsesión del pequeño dictador de la familia. Álvaro le dijo que siempre iba a ser el pequeño pero que era mayor que Luisillo, Fidelillo y Manolillo ( así, con los -illos), sus primos, que son más pequeños que él. Pero a Jaime no le pareció suficiente. Creo que nota que estando tan lejos de ellos no puede ejercer de mayor y prefiere un bebé en casa. Así que me preguntó sí íbamos a tener un bebé.
"Un bebé?, Mamá esta gorda? " 
" Nooooo mamá, quiero un bebé para cuidallo  y ser mayoll, que no te enteras".
" Pues Jaime, sólo si Dios quiere. Pero la tía Espe va a tener uno" .
En ese momento se le ilumino la cara y con una alegría inmensa me dijo, " Y nos los va  a regalar?!" 
" Pues... Mi vida, no se sí la tía nos lo quiera regalar, no creo, y además todavía no va a nacer, es en abril" 
" Jooo, queda mucho y Fidel sí va a ser mayol" dio una patada al suelo, se enfurruñó y tuve que sacar un huevo de cocholate para que se le pasara la decepción.