5 dic 2011

Malitos


Tengo a dos malitos. No es nada grave, pero nos está costando mucho sacarles el virus de dentro. Muchas horas sin dormir, muchos llantos al poner el suero fisiológico -prácticamente el mejor amigo de una madre en el primer año de vida y siguientes-, muchas negociaciones para hacer tomar el Dalsy o el Apiretal, según qué enfermo toque, y varios termómetros digitales que no son precisamente precisos. ¿Por qué cuando vas a urgencias les ponen uno de mercurio? ¿ No estaban prohibidos? ¡Yo quiero uno!

Como dice mi suegra, la medicina moderna os ha hecho la pascua con no poder darles  la Aspirinita infantil, antes todas las enfermedades las arreglábamos con media Aspirinita. Pues sí, en esta ocasión a mi suegra le doy toda la razón. 

Y lo peor no es que ya no podamos darles la famosa pastillita rosa, lo peor es lo ñoños que se quedan después de unos días con fiebre. Si alguna de vosotras me llega a pillar en pleno ataque de yanopuedomásdeniñosyllantos, se los hubiera regalado hasta con el consentimiento de mi marido, que a paciencia no le gana nadie y está llegando a desbordar su límite.

2 dic 2011

Fiestas, Parties...


Hoy he tenido mi primer acto social de cuatro años. He de reconocer que iba encantada, con mi Blancanieves de la mano, pensando que depositaría a la princesa en su fiesta  y me iría tan contenta a dormir una pequeña siesta. Ilusa...

Hemos llegado las últimas y creo que esta estrategia a esta edad no es buena.  Veinte niños gritando, a su bola, en un salón mal insonorizado... La llegada asusta. Así que cuando le he dado un beso de despedida se ha puesto a llorar ... Malo...

Malo porque me he quedado. Malo porque  me he quedado sin siesta,  a ella se le hubiera pasado la llantina en un tris y yo me hubiera ido a dormir. Malo porque  me he quedado colgada, efectivamente se le ha pasado y yo no conocía a ninguna de las otras tres madres que estaban allí. Malo porque he pasado la hora y media más larga de mi vida en un cumpleaños sin amigas. Sin mis amigas.
No es que yo sea especial, ni antisocial, pero a estas alturas de mi vida, en un día como hoy ( muero por un rato de tranquilidad) en el que no puedo decir que haya estado en modo voyasersúpersimpatica, la verdad es que aún no sé cómo he de moverme en estos actos sociales tan peculiares. Creo que nunca he sabido ser lareinadelafiesta.

Reconozco que la celebración me ha encantado, total vintage, como las de antes con sus  tranchetes, sus patatas, sus sandwiches de nocilla, su payaso, sus chuches. Algo que ya casi no se lleva gracias a la infinidad de sitios de bolas, librerías con encanto, ludotecas... que prestan estos servicios y arruinan a los padres que se ven obligados a invitar a toda la clase. 

Otra cosa que tampoco entiendo, ¿cómo puede una niña de cuatro años ser amiga de toda su clase si casi no se sabe los nombres de sus compañeros?  Y peor aún, ¿por qué sus padres los invitan a todos? Si ahora tiene 20 amigos, cuando entre en las redes sociales ¡no me lo quiero ni imaginar!