3 may. 2016

La comunión

Y llegó el primer gran día de Isabel como protagonista absoluta. Su primera comunión.
No se si os conté que fui a Madrid a por la ropa de los niños y a por el vestido de Isabel. Allá por marzo.
Desde entonces, poco a poco, fuimos organizando la fiesta. La decoración, los recordatorios, el menú, las habitaciones para recibir a los invitados... Desde Madrid venían casi todos; los abuelos, las tías y el tío David y las primas. Todos con emoción, sobre todo Mariola, que no sabía si llorar o reír la semana anterior.
Llegaban casi a la vez, pero a distintos aeropuertos así que encargamos un transfer para hacer los traslados. Un estrés menos para mi.
El día de la Comunión la lluvia nos dio una tregua y el tiempo fue inmejorable, pudimos disfrutar del jardín y comer ahí fuera.
Isabel disfrutó muchísimo y sus amigas y primas también. Yo me lo pasé como una enana, aunque reconozco que me costó recuperar el tono físico después de tanto ajetreo.
Fue un día precioso, de esos que guardas en el corazón con mas cariño. Espero que ella, mi niña, lo recuerde con el mismo cariño.

Fútbol

El día de hoy merece un post. Alvaro por fin entró en el equipo de fútbol de Bedburg.  Y fue convocado para jugar un torneo.
Todos estábamos expectantes. Así que desde el miércoles ha habido nervios en casa. Que si no tiene la equipación, que si queremos meter un gol, que si queremos ganar...
Hoy, día de la madre en España, ( aquí se celebra el fin de semana que viene) domingo primero de mayo, nos levantamos temprano. Organizamos la casa e Isabel y yo fuimos a misa. A la vuelta, recogimos a los hombres de la casa y pusimos rumbo al fútbol.
Una no cae en  su primer torneo que este evento requiere de una logística especial. Y yo, que no soy de ir cargando con cosas, menos.
Así que nos fuimos con lo puesto. Ni agua, ni euros, ni galletas, ni patatas para matar el hambre.
Claro que éramos novatos en esto del fútbol y los torneos y no sabíamos que íbamos a asistir a 6 horas de partiditos de 15 minutos.  6 horas!!!
A mi me han sobrado 3. Y a los que no jugaban, creo que otras 3. Pero aun así se han portado genial y no se han quejado de la falta de logística de sus padres.
A todo esto Alvaro padre había quedado para jugar al tenis a las 17 horas, una hora antes se ha visto obligado a llamar a su contrincante para decirle que se iba a retrasar.
De pronto eran las 17.30, ya nuestro equipo había alcanzado el tercer puesto del torneo y Alvaro padre le han entrado las prisas. Alvaro hijo  estaba algo aturdido y estaba en medio de una gran decisión, venirse o quedarse a recoger su premio. Jaime, que estaba harto de mirar el fútbol, jugar con su hermana, y muerto de hambre, le ha dado tanta pena que Alvaro no se quedara a recoger su medalla que en un momento, haciendo equipo con su hermano, nos ha pedido quedarnos más. A lo que su padre y yo hemos respondido con un rotundo no.
Uno por compromiso, y yo por jartamiento.
Al final ha podido la familia y Alvaro se ha venido, algún amigo le dará la medalla mañana, cuando se vean en el colegio.
Ahora son las 19.30, al menos hemos comido/cenado. Alvaro esta feliz y su padre esta jugando un partido de tenis.
Queda inaugurada mi vida en el deporte pasivo. Y las vuestra, Isabel y Jaime, porque me temo que esto de fútbol se repetirá a menudo.