24 may. 2015

El ogro

Soy de las que creo en los ogros. Si. Yo misma llevo uno dentro. Y basta que haya algún acontecimiento externo, ajeno a mi rutina y al funcionamiento de la vida diaria para que salga. Y yo me asuste. Y todos.
Pues bien, esta semana ha salido.
No estoy nada orgullosa, creo que os lo cuento para descargar mi culpa y podáis entender que vuestra madre es humana. Mas humana que cualquiera.
Fue el viernes, tenía examen de alemán y de pronto sentí que todo se me había olvidado.
A esa situación, común en mis años de estudiante, se sumó la llegada temprana del ogro de Jaime, salió a pasear a las 6.30 de la mañana y yo me puse mas nerviosa aún.
Todo salió bien. El ogro de Jaime se volvió a esconder en su guarida y el mio... Bueno tardo un poco más. Creo que los adultos tardan mas en esconder su ogro.
Solo espero hijos mios que el día de mañana sepáis perdonar al ogro de mamá. Y sepáis comprender. O por lo menos, si os dais cuenta de que también hay un ogro dentro de vosotros, os consuele saber que no sois los únicos.
Y a pesar del ogro, os quiero muchísimo.

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