18 abr. 2015

Si es que... Soy una bocazas

Yo quería estar aquí( véase foto de mi jardín) y sin embargo he vuelto al lugar de mis pesadillas: hüpfburgenland. Entiéndase como hinchables.
Con todo el niñerío, con todo el griterío insoportable de los vástagos desatados por la emoción de saltar y comportarse como locos.
Al menos estoy con Alvaro padre, y cada cuando viene alguno de los niños. Alvarillo el que más porque tiene hambre, sed, porque un niño le amenaza( acaba de llegar diciendo que un niño le ha dicho que o se va o le da un codazo- los macarras lo son desde pequeños y los hay en todos lados)
Isabel y Jaime van juntos. Jaime quería ir con su hermano, pero Alvaro no quiso. Así que Isabel va de una atracción a otra seguida de Jaime, cual pato con su madre. En estos días Jaime esta pasando por algún momento clave de su crecimiento porque para todo necesita compañía, sigue a su hermano como si fuera un gruppy y requiere al adulto de turno para casi todo. A Isabel parece no importarle y yo, la verdad lo prefiero. Si están los dos juntos, jugando en casa, por ejemplo, no les oigo en toda la tarde. En cambio Alvaro y Jaime... Ahí sí, a la media hora acabo desquiciada y ellos peleados y algo roto.
Bueno, que me desvío, aquí estoy, en lugar de estar en mi jardín, asoleándome, empalmando el café con el gin tonic del sábado. Y vagueando después de una mañana productiva, redecorando la casa.

Esto me pasa por bocazas.

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