17 abr. 2015

Para cortarse las venas

Por fin ha llegado la primavera a esta rincón paradisíaco alemán. Por fin luce el sol, aunque baila con las nubes.
Por fin las calles se han llenado de niños fantasma y junto al trinar de los pájaros se escucha el griterío infantil.
Y claro, la empresa de hinchables ha puesto todo un parque lleno de sus atracciones para hacer su agosto en pleno abril.
Es imposible no verlo. Pases por donde pases lo ves, así que es imposible ocultarles a los niños semejante atracción mata madres.
Me toco ir ayer.
Casi me corto las venas.
Alvarillo se había empeñado en ir porque su pandilla del Kindergarten( guardería) iba. Me lo preguntó varias veces y varias veces dije que no.
Entonces, utilizando una vieja estrategia, le preguntó- con cara de pena- a su padre, que dijo " voy a intentar convencer a mamá para que te lleve y si no, vamos el sábado".
Yo escuchaba de lejos y pensé.
Dos horas de muerte, a lo sumo tres o todo un día.
No un día cualquiera, un sábado, día para dormir, vaguear,  colocar el mueble nuevo del salón, redecorar la habitación de Isabel... Uf! Accedí al jueves.
Lo peor no es ir y estar. Lo peor fue estar allí con dos madres alemanas con las que no tenía nada que hablar, es más ni hablaban entre ellas. Dos aburridas horas.
A la mitad de la primera hora me llamó mi amiga Ninna. Le conté el plan, pero pareció no entender el asunto porque estaba empeñada en venir, hasta que le dije alto y claro: " estoy en los hinchables, frente al tenis" En ese momento empezó a reír a carcajadas y me dijo, "ahora ya se dónde estas y paso, yo ya deje atrás esos planes" . 
Obvio que lo entendí perfectamente, seguimos hablando de nuestras cosas unos diez minutos más y colgó. Volví a mi silencio, junto a dos madres que no se hablaron en todo el rato.
Eso sí los niños lo pasaron genial, acabaron muertos y se durmieron súper bien, sobre todo Jaime, que últimamente está con pesadillas y le da miedo irse a la cama. Pobre...

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