27 sept. 2014

Contradicciones

Voy de camino a Madrid. Este fin de semana nos reunimos todos los hermanos-los de fuera y los de dentro- con mis padres. Sé que va a ser un follón seguro y tengo tantas ganas de disfrutarlo como de que pase.
  Me explico, me muero por estar en casa de mis padres, como una hija soltera y sin hijos que se deja mimar y cuidar por las personas que más me quieren de mi vida -esto lo he comprendido al ser madre y cuando era soltera nunca lo aprecié lo suficiente- , tengas ganas de estar con mis hermanas, y poder hablar a trompicones - en casa de mis padres las conversaciones son a trompicones, ¿sabes? Uno inicia algo y rápidamente llega otro y cambia, el caso es que salen así de natural. Ninguna conversación se termina y todas se interrumpen, eso es bueno, porque nunca peleamos por lo que dicen o dejan de decir. Así que es guay! 
Me muero por ver a mis sobrinos y sobrinas, por saber de mis cuñados y de mi cuñada, por conocer a la gente que viene de Sudafrica con mi hermana Ines y estar en la ciudad más maravillosa del mundo, no por nada, si no porque es la mía.  Con su sol, su cielo azul intenso y eterno. Y sabiendo además que en ese mismo momento que yo hay miles de amigos y conocidos en mi misma ciudad disfrutando de la misma causa. 

Pero a la vez quiero que pase. Si, lo sé, no hay quien me entienda.  

Quiero que pase y volver a casa a ver a esos tres héroes de mi vida que con más pena que nada he dejado sentados en el coche de papá con lágrimas en los ojos haciéndose los fuertes por no llorar mucho y darme un disgusto. Ellos saben que yo no disfruto igual si los sé tristes. 
Quiero volver para darles besos y arroparlos por la noche. Aunque sé que Álvaro lo hará de maravilla. Cada noche, cuando subimos a dormir observo desde el dintel de la puerta de cada habitación infantil como los arropa y los besa, que ternura! Álvaro, no te pongas rojo y no te enfades conmigo por decirlo en público. 
Ayer estaba deseosa de quitarmelos de encima. Tuvimos una tarde de esas de récord, dos horas llorando sin César, no hubo protagonista absoluto, los tres contribuyeron a la causa. Cuando se calmaron, yo pensaba para mis adentros en mi viaje de hoy y me visualizaba a mi misma dando saltos de alegría en el aeropuerto, pero no ha sido así. 
Me consuela que sé que los cuatro estarán genial, así que no os doy el tostón más.  Sé que estando mi buenesposo al frente de la casa, ancha es Castilla, ojos que no ven corazón que no siente, van a pasarlo pipa el fin de semana. Él ya había pensado todos los planes que van a hacer: tenis, zoo, golf, bicis, bosque, Mac Donals, pelis, piza, pasta, coca cola en vena, trasnochar... Y a mi me parece genial, sólo espero que lo disfrutemos todos!


Aunque faltan muchos, estos somos los que estuvimos. 


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