28 sept. 2014

Fin de semana entre la marabunta

Pues si, todos lo hemos pasado de cine. Los de allí han estos haciendo todo tipo de planes matapadres; visitas al zoológico, carreras en bicicleta, comer pizza hasta explotar, ver la última película de los dragones...

Los de aquí hemos disfrutado de un plan matador y gratificante a la vez. De esos planes que sólo haces por amor, pero amor del bueno. 

Casi todos los de casa fuimos el sábado a la Beatificación de D. Álvaro del Portillo- un sacerdorte madrileño que fue prelado del Opus Dei desde que murió San José María hasta su muerte- un buen sacerdote y santo, como tantos otros, pero proclamado Beato porque intercedió en la inexplicable curación de un bebe chileno. 

Sábado por la mañana. Sonó el despertador y como un resorte me levanté y lo apagué.  Me dispuse a hacer cola en el baño de las chicas. Mi hermana Bea se había levantado antes y Teresa que dormía en mi cuarto se estaba entreteniendo así que desperté a Rocio y en cuanto Bea salió, me metí. 

Hacía tiempo, años, que no pasaba una mañana de hermanas. La del sábado fue especial, porque ya somos todas adultas, así que no hubo gritos, ni prisas innecesarias, como cuando nos preparábamos para ir al colegio o salir  por la noche con los amigos. Pudimos pedirnos opinión sobre el outfit, comprobar las innovaciones de makeup de nuestras bolsas de aseo, prepararnos para lo que nos deparaba el día con total tranquilidad. Cuando la primera hora de la mañana transcurre tranquila da tiempo hasta de pensar en sí llevas unas deportivas o unas bailarinas. La elección cambia completamente el resultado final. Y las que dudábamos... Optamos por las deportivas, al fin y al cabo, sabíamos que íbamos a tener que caminar largo y tendido entre la marabunta. 

Cuando la primera hora de la mañana transcurre sin las interrupciones de una casa llena de niños- mis sobrinas dormían tranquilamente a las ocho de la mañana - la mañana se saborea y disfruta. Y beber el café entre hermanas, es un verdadero placer. 

Los que me conocen un poco saben que no soy amiga de las aglomeraciones, no suelo ir a conciertos de grandes estrellas, estadios, centros comerciales en fin de semana, nunca me gustaron las discotecas abarrotadas- siempre preferí el reservado de Archy, a la pista y si había alternativa, evitaba Pacha y similares. Las masas de humanidad me agobian.

Así que el sábado, sin comentarlo con nadie tenía cierto miedo, no os voy a engañar, pero sabía que iba a estar todo tan bien organizado que podía superar con creces la marabunta. Y sabía que la marabunta me iba a servir para encontrarme con amigas de Barranquilla. ( marabunta : 200.000 personas)
Es más, desde hacía tiempo vengo pidiendo a D. Álvaro un milagro y dos favores. El milagro sigo esperándolo, pero los favores, me  los hizo los dos. El viernes ya me hizo un favorcito, favorazo, y el sábado el otro. Sobre la marabunta de todos los países en los que la Obra esta presente, sobresalían banderas de todos los tamaños. Yo como loca buscaba la de Colombia y cuando divisaba una, hacia parar a mis hermanos, y preguntaba si venían de Barranquilla. Al final, en una, las encontré. Claro que no vi a todas las que fueron, pero si a dos grandes pilares del colegio de mis hijos. Fotos, besos, recuerdos para todas las de Aspaen Los Corales y para las profesoras de Ocean Kids. Qué alegría! 

Volviendo al tema, el plan en sí era súper gratificante en el fondo. En la forma, a pesar de lo bien que estuvo todo, matador. Tres horas al sol, una hora de cola para el lavadero del alma- léase confesión- media hora de pie para la cola del baño, dos horas esperando a los rezagados del autobús que nos devolvía a casa... Y con todo ese cansancio... Llegamos a casa, donde tampoco podía uno tumbarse a descansar, porque nosecuantas sudafricanas, vestidas de un modo espectacular, simpáticas y guapísimas, nos esperaban a comer invitadas por mi hermana Ines, bautizada por mi como "la buena lianta". Y un matrimonio inglés, el ateo y ella creyente, que habían venido también a la beatificación por acompañar en un día tan señalado a mi hermana María. Y mis tíos de Málaga, que vinieron al café, y el novio de mi hermana que vive en Ecuador, y un matrimonio amigo con bebé incorporado, y Bella y Maura y todos los sobrinos... En total creo que unos 42 comensales. Y eso que faltaron los de allí y Manu y Lourdes con Manuel. 

La verdad es que disfrutamos muchísimo. Acabamos agotados, derrengados, muertos, ni el gin tonic que me preparó mi cuñado me levantó el cansancio. Sólo sentí que mi cabeza y mi cuerpo estaban tranquilos cuando me quede de hija única en casa. No se sí sería la excitación, la emoción de estar todos juntos, la paliza del sol, las caminatas, las horas de pie... Lo que si sé es que lo he disfrutado como una enana. 




27 sept. 2014

Contradicciones

Voy de camino a Madrid. Este fin de semana nos reunimos todos los hermanos-los de fuera y los de dentro- con mis padres. Sé que va a ser un follón seguro y tengo tantas ganas de disfrutarlo como de que pase.
  Me explico, me muero por estar en casa de mis padres, como una hija soltera y sin hijos que se deja mimar y cuidar por las personas que más me quieren de mi vida -esto lo he comprendido al ser madre y cuando era soltera nunca lo aprecié lo suficiente- , tengas ganas de estar con mis hermanas, y poder hablar a trompicones - en casa de mis padres las conversaciones son a trompicones, ¿sabes? Uno inicia algo y rápidamente llega otro y cambia, el caso es que salen así de natural. Ninguna conversación se termina y todas se interrumpen, eso es bueno, porque nunca peleamos por lo que dicen o dejan de decir. Así que es guay! 
Me muero por ver a mis sobrinos y sobrinas, por saber de mis cuñados y de mi cuñada, por conocer a la gente que viene de Sudafrica con mi hermana Ines y estar en la ciudad más maravillosa del mundo, no por nada, si no porque es la mía.  Con su sol, su cielo azul intenso y eterno. Y sabiendo además que en ese mismo momento que yo hay miles de amigos y conocidos en mi misma ciudad disfrutando de la misma causa. 

Pero a la vez quiero que pase. Si, lo sé, no hay quien me entienda.  

Quiero que pase y volver a casa a ver a esos tres héroes de mi vida que con más pena que nada he dejado sentados en el coche de papá con lágrimas en los ojos haciéndose los fuertes por no llorar mucho y darme un disgusto. Ellos saben que yo no disfruto igual si los sé tristes. 
Quiero volver para darles besos y arroparlos por la noche. Aunque sé que Álvaro lo hará de maravilla. Cada noche, cuando subimos a dormir observo desde el dintel de la puerta de cada habitación infantil como los arropa y los besa, que ternura! Álvaro, no te pongas rojo y no te enfades conmigo por decirlo en público. 
Ayer estaba deseosa de quitarmelos de encima. Tuvimos una tarde de esas de récord, dos horas llorando sin César, no hubo protagonista absoluto, los tres contribuyeron a la causa. Cuando se calmaron, yo pensaba para mis adentros en mi viaje de hoy y me visualizaba a mi misma dando saltos de alegría en el aeropuerto, pero no ha sido así. 
Me consuela que sé que los cuatro estarán genial, así que no os doy el tostón más.  Sé que estando mi buenesposo al frente de la casa, ancha es Castilla, ojos que no ven corazón que no siente, van a pasarlo pipa el fin de semana. Él ya había pensado todos los planes que van a hacer: tenis, zoo, golf, bicis, bosque, Mac Donals, pelis, piza, pasta, coca cola en vena, trasnochar... Y a mi me parece genial, sólo espero que lo disfrutemos todos!


Aunque faltan muchos, estos somos los que estuvimos. 


12 sept. 2014

Carta a mi marido

Mi vida, tengo envidia. Si, envidia de tu intimidad. No es que me pase una o dos o tres veces, es que cada día, por la mañana, la envidia me corroe. Me explico, te despiertas, te desperezas y te metes en la ducha, te arreglas y sales hecho un pincel. Listo para enamorarme de nuevo. Perfecto para recibir las admiraciones de tus hijos, " guau.." 
En el momento en que nos cruzamos, tu hecho un príncipe, yo aún en camisón, siempre pienso lo mismo, " voy a salir espectacular del baño"...  La realidad es bien distinta, el resultado es nefasto, no porque yo sea un adefesio, si no porque en mi tiempo de aseo tengo demasiadas interrupciones... Siempre hay alguno que necesita algo, no falla. Siempre. Incluso los días que estas fuera, de viaje. 
Haga lo que haga, corra lo que corra, creo que nuestros hijos tienen un imán , una fuerza superior, que les hace gritar "mamaá" justo en el momento de aseo, en el momento all bran, o en el Activia. Da igual que cierre la puerta, que la deje abierta, que me esconda en el claustrofóbico aseo de invitados... Siempre me encuentran! Y al final, ni hidratante, ni peinado a la moda, ni taconcito, ni máscara de pestañas. Basta con un toque de polvo de sol para quitarme el cetrino del rostro y un rojo vibrante para los labios. Al final salgo de baño como las viejucas.  Me salva el pelo, que aún no es violeta. Pero tiempo al tiempo. Presiento que si pasamos aquí los años el pelo se me quedará blanco por completo porque, no te he contado, miedo me dan las peluquerías de este pueblito de cuento viendo a mis congéneres germanas y los pelos que me llevan, y esos colores... Madre mía!
Creo que esta envidia me tiene en crisis. Viene de lejos. Tal vez de cuando nos casamos o cuando nació Isabel. Sí, tal vez de cuando nació Isabel. 
El primer día que volví a trabajar, llena de sentimientos encontrados, me di cuenta de que nunca más volvería a salir de casa como una princesa. Sí. Un pequeño vómito de leche en mi chaqueta negra, un par de mocos pegados en el hombro, mi mejilla besuqueada con leche y galletas...  Vaya, que en ese momento, todos esos momentos, me han hecho comprender que una se casa y deja de ser una princesa. Soy una guerrera! 
Me cada mancha, una medalla, una condecoración, un recuerdo de la princesa que fui. 
Cada minuto de menos que me dedico en las mañanas, minuto de mas que os dedico a vosotros. 
Así que sí ves que con el tiempo me germanizo, o me mimetizo con mis congéneres , esto es, me dejo de peinar, maquillar, olvido los tacones, cambio las faldas, vestidos, pitillos, por pseudo chandals con calcetines y las sandalias Birkenstock, dejo de ponerme pendientes y empiezo a preprar almuerzos elaborados a base de pimientos, zanahorias o tomates para los niños... Por favor, déjame más tiempo en el baño!!



11 sept. 2014

Estos pequeños héroes

Dicen los expertos que establecer rutinas en la vida de los niños les crea seguridad. A mi como madre, las rutinas me estresan. Si. El simple hecho de levantarse, vestirse, desayunar, llevar al colé, dar besos de despedida, dejar a alguno llorando... Es algo a lo que no término de acostumbrarme. Eso sí, cada día es igual. No importa si un día los levanto antes o nos quedamos dormidos, el caso es que siempre llegamos casi tarde al colegio.
Lo mismo ocurre para dormir. Si no esta Alvaro papá, la cosa me estresa menos porque manejo el horario de casa a mi antojo. Aprovecho que aún no saben en que día viven y muevo las horas como mejor me viene. 
Hace dos días invite a una amiga China a hacer pizza y ver una película en casa. Mientras ella jugaba con los niños yo preparaba la masa, pero como todo lo hago a ojo... Me pasé tres horas haciéndola !! Y desperdicié nosecuanta harina. Para cuando la masa levó y la pizza estaba hecha era tardísimo- bueno eran las nueve, pero al día siguiente había que madrugar y la rutina mañanera... Ya se sabe. Eso sí, a todos nos encantó-. De un brinco y con un " es tardísimo" los puse a todos en fila para despedirse de Jasmina, la China, y subir a la cama. Cayeron rendidos. 
Hoy en cambio, he cambiado la rutina normal de la tarde. 
Dos motivos, 1/ ahora todos malcomen en el colegio o Kinder y me da pena que cenen ligero.  2/Jaime se cae dormido a las 18 y si le dejo dormir aunque sean 10 minutos, a la hora de ir a la cama me monta un pollo que acaba con mi estado general de buen humor, paciencia, amor de madre,... Vamos que acaba conmigo. 
Por eso he decidido  adelantar la cena a las 17.30, más o menos.  Oye, qué maravilla!  Han cenado genial. Después han recogido la cocina conmigo, ( les encanta ayudar y sentirse mayores) y han jugado y gritado todo lo que han querido hasta las 19, momento en el que ha llegado la hora de tomar la leche, lavar dientes, manos, cara, poner el pijama y acostarse. Sí, hoy no tocaban baños. Y sí, han caído rendidos  en un pis pas. Y yo llevo sola, en mi cama, tranquila y sin ruidos casi hora y poco, y me siento mas feliz que una perdiz. 

Cambiando de tema. Siento que mis hijos son unos héroes, pues después de todos los cambios a los que se han tenido que adaptar en los últimos años, y sobre todo el último, todas las profesoras alemanas nos dicen que avanzan muy rápido con el idioma y que son muy listos. Así que creo que son unos pequeños héroes. 
Isabel es la que avanza más rápido, pero también la que mas refuerzo tiene. Aunque es una listorra y tiene buen oído. Sus profesoras la quieren mucho y están felices con los avances que hace y a mi me conmueve oírla hablar porque además percibo que lo hace bien. ( vamos suena  bien cuando lo dice) A Alvarillo le cuesta un poco más adaptarse, y creo que se siente algo inseguro, ( pero se que no es por las rutinas) pero también nos ha dicho su profesora que cada día dice más palabras en alemán y ahora es el encargado en casa, de bendecir la mesa en nuestro nuevo idioma. ( ya lo hacíamos en español que se ocupa Jaime, en inglés, Isabel y Álvaro ahora esta feliz de enseñar a sus hermanos la oración).
Y Jaime, Jaime esta feliz. Con sus profesoras Frau Müller, la del Kinder, a la que quiere mucho y Frau Meyer, la de aleman, a la que adora. La quiere tanto y le gustan tanto sus clases que cada mañana al levantarse pregunta si tiene clase con Frau Meyer y si no le toca... La tenemos. Hasta sueña con ella!! 
Vamos, que habla en sueños de ella y de que quiere ir a su clase y se ríe.

Lo cierto es que Jaime esta gracioso. Sus dos grandes obsesiones del momento son F. Meyer y tener un bebé en casa. 
Hace días descubrí hablando a Álvaro y a Jaime sobre los hermanos mayores, y creo que de ahí viene la obsesión del pequeño dictador de la familia. Álvaro le dijo que siempre iba a ser el pequeño pero que era mayor que Luisillo, Fidelillo y Manolillo ( así, con los -illos), sus primos, que son más pequeños que él. Pero a Jaime no le pareció suficiente. Creo que nota que estando tan lejos de ellos no puede ejercer de mayor y prefiere un bebé en casa. Así que me preguntó sí íbamos a tener un bebé.
"Un bebé?, Mamá esta gorda? " 
" Nooooo mamá, quiero un bebé para cuidallo  y ser mayoll, que no te enteras".
" Pues Jaime, sólo si Dios quiere. Pero la tía Espe va a tener uno" .
En ese momento se le ilumino la cara y con una alegría inmensa me dijo, " Y nos los va  a regalar?!" 
" Pues... Mi vida, no se sí la tía nos lo quiera regalar, no creo, y además todavía no va a nacer, es en abril" 
" Jooo, queda mucho y Fidel sí va a ser mayol" dio una patada al suelo, se enfurruñó y tuve que sacar un huevo de cocholate para que se le pasara la decepción.