31 jul. 2014

Mamá es una pava!

Atrás quedan los 23 días que hemos pasado los niños y yo en Madrid. Unas vacaciones de lujo, en la mágica casa de los abuelos. Rodeados de tíos, primos, amigos... Agua, sol, español... Mi madre, como todas, es la que mejor sabe cuidarme, y mi padre... Mi padre me escucha y me da consejos perfectos. Esto sí son vacaciones.
Yo he malamadreado, he tenido mis escapadas, y hasta una boda! He disfrutado de mis hermanas, de las tardes de piscina y las charlas con Clara en las noches de temperatura perfecta. Y si, he echado de menos a mi buenesposo,que sólo estuvo con nosotros una semana. Pero he de ser sincera, no le he echado tanto de menos como él a nosotros. 
No es lo mismo estar de Rodriguez, que de Müller. Ya se sabe. Aquí ni amistades, ni tiempo, ni planes que acompañen a dos semanas de trabajo y paz, demasiada paz por las tardes. 
Al pobre le dimos un día más de Müller, y casi le da un soponcio. 
Pasó que el 29, día en el que yo estaba empeñada en que me volvía a casa, después de hacer maletas, lavar sábanas, toallas, preparar niños, prepararme yo, llegó el taxi a las 17.15 y a las 17.35 estaba yo frente al mostrador 410 de la T 2, con mis maletas, mi bolso de viaje, mis hijos... El joven que me atendía buscaba mi reserva  mientras miraba el libro de familia, y yo nerviosa yo por el asunto de los pasaportes que nunca pude renovar. "Un momento señora, no la encuentro". "Horror! Seguro que no pagué los billetes de vuelta, o se ha traspapelado el billete, ahora le van a decir que con el libro no puedo viajar, y voy a tener que ponerme a llorar porque cambiaron la normativa el 25 de junio y nunca me dejaron renovarlos, y como le digo yo que el padre de las criaturas está de acuerdo con el viaje, que vamos a verle, que vive en el destino al que vamos, que allí vivimos todos... Que estrés, me duele la tripa y encima estos niños se están portando genial, raro..." 
"Señora, ya he encontrado su reserva, usted y los niños vuelan mañana", me dice sonriendo y mirando a mis hijos que en seco y sin mediar palabra se han puesto todos a llorar. " Queremos ir con papá, queremos irnos a Alemania, con papá!!!!" 
"¿Cómo? Si yo volaba hoy... " Abro al iPad y miro los billetes para comprobar que... Me he equivocado de día.
Bueno, no hay problema. Saco las maletas de la cinta.  Llamo a mi padre, ese ángel que siempre aparece con algo bueno bajo el brazo, le digo lo que ha pasado, me pregunta por el taxista, le digo que se ha marchado. Nos vamos todos del aeropuerto, los niños llorando, yo con dolor de tripa, por los nervios que he pasado. 
Ahora me toca explicarles el lado positivo de pasar un día más en Madrid:" niños ahora llegamos a casa, de damos una sorpresa a la abuela- que no se espera vernos y se ha quedado algo triste ( lo que viene siendo se ha quedado en la gloria)- además esta aquí la tía María, que nuca la vemos porque vive en Londres y podemos estar con ella, y jugar en la piscina y van a venir todos los primos y la tía Cris, y Clara, y..." Poco a poco se van calmando. A la que más le dura el enfado es a Isabel. "Mamá, eres una pava" "Si hija, mamá está en otro mundo y se ha equivocado de día".

Nos metemos a capón  en el coche de mi padre, cometiendo todo tipo de infracciones, así que nos encomendamos al ángel de la guarda y volvemos a casa. 

Toca enviar un mensaje a mi buenesposo y decirle lo que ha pasado. Lo hago. Sólo recibo un "joder!" Como respuesta. 
Creo que sí, nos esta echando muchísimo de menos. 
Os escribo desde mi súper sofá, ya estamos en casa, así que sí, pudimos volar. Llegamos sin problemas y todos nos alegramos mucho de vernos de nuevo. 
Sobre los pasaportes os diré que para volar a los países de espacio Schengen  se puede hacer con el pasaporte caducado hasta 5 años! Viva!



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