31 may. 2013

Lindezas

El curso escolar acaba la semana que viene para mis hijos. Una amiga y yo habíamos pensado en hacer un vacacional para los niños, en el colegio- dónde si no?- pero a seis días del fin, aún no nos han contestado a nuestra propuesta... Aquí va todo despacio... Y la verdad, lo entiendo, el calor que estamos pasando ralentiza obligatoriamente toda actividad humana.

Yo no soy amiga de los vacacionales, no por nada, es que al no trabajar- de momento, confío en encontrar algo pronto- puedo estar con ellos  y organizarles el día. Creo que esa es la clave. Hacerles un horario de actividades: ayudar en casa o acompañarme a la compra, pasear a Max, hacer un par de dibujos, enseñar a leer a Isabel, baños en la piscina, un buen almuerzo, un peli  o siesta para los pequeños y en las tardes... En las tardes juegos en las calles  y alguna excursión. Una buena rutina de ocio. Así he funcionado siempre y la verdad, no estoy tarada. Al menos de momento.

Aquí el tema de las excursiones es peculiar, el mar, la playa, el sol, la arena... acaba siendo un poco más de lo mismo, así que toca inventar. Y la verdad inventamos muy bien:

El fin de semana aprovechando que el papá de Fiore es piloto de la Armada Colombiana nos llevó a conocer los aviones  helicópteros oficiales, una maravilla. Un plan divertido y distinto para los niños, y para los mayores. 

Todos estaban felices, pero Isabel se reviró cuando nos preguntó si en ese aeropuerto vendían móviles de Hello Kitty. De ahí que no salga en la foto, y no pongo foto suya porque estaba muy triste.
Claro que se le pasó, pero al mismo tiempo que se agotaba la batería de la cámara. Siempre pasa!!

Mi Audrey, mi coche, ese que fue un gran coche y hoy en un carro, va muy bien, ya tiene la ayuda de los frenos  y ya no atropello iguanas en la carretera, ni siento que voy a salir volando en las curvas (papá no te asustes, ya va bien, en serio). Sigue teniendo sus cosillas, sin importancia, pero que iremos arreglando poco a poco.

Max, ese si que crece!! Está enorme  algo más calmado, aunque los niños le pegan cada mamporro cuando se acerca a ellos que también tengo que protegerlo. Por las mañanas- llevo dos días, pero os lo cuento porque me siento muy orgullosa de mi misma- me levanto a las seis para darle un paseo y aunque a veces tengo que tirar de él, me encanta ese rato que tengo a solas con mis pensamientos. Es tan bonito que todo con el que me cruzo, me pregunta por él. Claro que yo que a veces entro en modo paranoico, pienso que me lo van a robar o algo, porque me han dicho que los roban.  Una anda por la calles tranquila, pero la paranoia de la inseguridad habita en ella.

Y cambiando de tema, llueve. Lleva todo el día lloviendo, y la humedad que hay es terrible. Una no puede siquiera cruzarse de piernas, porque se ponen todas mojadas. Qué sensación más horrible. Además a la situación hay que sumar que la población de mosquitos ha aumentado considerablemente, así que hay echarse el repelente a todas horas, y que al sudor hay que sumarle ese pesticida que seguro no es nada bueno para la piel. La ventaja es que vuelvo a ahorrar en hidratantes. Estuve usando por unos meses la de cara y la de cuerpo, porque empecé a necesitarlas, pero desde hace un par de semanas... me vuelven a sudar hasta las pestañas. 
Con este calor es imposible meterse en la cocina a hacer magdalenas y encender el horno. Ni loca!! Y pocas son las cosas que hago, la verdad. Para eso dejo a Milena, que lo pilla todo al vuelo, no suda- porque es de una pasta especial- y además lo hace mejor que yo. Y luego, se toma un rato para descansar y ducharse. Así funcionamos bien.
Muchos ya sabéis que la lluvia en Barranquilla paraliza la ciudad. Los arroyos son tan peligrosos que te pueden llevar, y más de dos y diez mueren cada año en ellos.  Así que hoy esta todo paralizado. 

Miro por la ventana y la verdad dan ganas de poner el aire acondicionado a tope, enrollarse en una manta y comer palomitas mientras ves un maratón de The Big Bang Theory , una serie muy friky que nos gusta mucho. Es cielo está tan gris que da miedo.

Andamos buscando casa, si, como leeis. Si alguno ha leído el post de mi padre, sabrá que la que ahora habitamos es preciosa, ajadita por los años, pero preciosa. La casera quiere más dinero, seguro que está apurada, no lo niego, yo también, y entre sus penas me comentó que no le da para comprarse zapatos... Me mordí la lengua. Pero pensé, me lo cuenta a mi, que he salido de mi pais por la crisis tan terrible y que a mis 36 años sigo heredando ropa de mis hermanas ( Rocío, por cierto, el traje arreglado, me ha quedado perfecto) Hay que jo...se!
Pues eso, aún no hemos hablado en firme con ella,  y no sé en qué quedará todo, pero me daría una pena horrible, que ni quiero pensar, al dejar Mis Trinitarias: mi Ana María del alma, mis greta y eva- sus perras-, a Pacho- su marido- los dominós de los domingos, a mis Puche y sus hijos y sus nietos, mi Denis, mi Nuris, mi Ladis, mi Carlos y hasta el pequeño Nicolás que es tan risueño. En definitiva, mi heterogénea pero fantástica familia colombiana. 
Ya os contaré qué pasa, espero que no me toque hacer mudanza, por la pena, porque no me fío de las empresas de trasteo, la verdad me han hablado mal, fatal... y porque no me quiero ir. 
Mientras, os dejo, porque si he aprendido algo, es que en esta vida hay que estar preparado, así que si al final me tengo que ir es momento de buscar casa, de momento desde Internet. Y por qué no? Soñar con una espléndida mansión, aún mejor de la que ya tengo! Pero solo soñar, eh? que yo no me quiero mover.
Os dejo esta perla del fin de semana pasado!
Besos

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