30 dic. 2011

En busca del regalo perdido

Álvaro, querido, si me estás leyendo deja de hacerlo.
Para los que me conoceis poco he de deciros que soy bastante optimista, con mucha capacidad de disfrutar de las cosas y además con mucha ilusión. En eso creo que mis hijos se parecen a mi. :)
 Además creo en el poder sobrenatural del  Niño Jesús y en la magia de los Reyes Magos. Y todo lo hago compatible con la llegada de Papá Noél, que deja regalos a los niños buenos que se lo piden.

También soy de las que cree que hay metas imposibles que al final se alcanzan y creo que la satisfación personal de alcanzar lo que uno cree imposible es inmensa.
Por eso, hoy ando un poco consternada porque ni los Reyes, ni el Niño, ni mi pericia buscadora ha sido capaz de encontrar lo que andaba buscando...


Sigo buscando el regalo perfecto y lo mejor, tengo que ir en busca de un nuevo regalo para Isabel.
Ayer cuando nos fuimos a dormir Isabel me recitó su lista de regalos para los Reyes: dos caballitos, uno sentado y otro de pie. Unos cacharritos y un cuadro para pintar con pinceles.  ¿Y no habías pedido una alfombra para pintar en el suelo? ¡No, mamá! Un cuadro, para pintar con pinceles, como el tío Íñigo, pero los Reyes ya lo saben. 
Nosotros, como pajes reales le habíamos encargado una alfombra para pintar en el suelo. ¡Menuda equivocación!  Y para colmo a Isabelilla no hay manera de engañarla o hacerle cambiar de opinión.
 Así que allá voy.

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